domingo, 18 de noviembre de 2012

Augusto de Prima Porta


Estamos ante el retrato del Emperador Augusto conocido como Augusto Prima Porta, realizado durante la etapa del Imperio romano, en el siglo I.

El emperador Augusto fue el personaje encargado de acabar con la República de Roma e instaurar el Imperio. Fue bastante apreciado en su época y pudo llevar a cabo dicha transformación, iniciada en época de Julio César, ya que había alcanzado gran prestigio militar con la pacificación del Imperio y la conquista de nuevos territorios en Hispania o las Galias. Esta escultura está pensada como un instrumento de propaganda para conmemorar dicho éxito político y militar.

La obra es un retrato, un género original del arte romano heredado del arte etrusco. El retrato republicano era eminentemente realista, realizado con mascarillas de cera sobre el rostro del difunto para dejar constancia fiel de sus rasgos. En ello se muestra diferente de la escultura egipcia o griega, que tendían siempre a la idealización del retratado.

Sin embargo, en esta obra no apreciamos ese gusto por la fidelidad, sino la influencia griega, propia de este período (el reinado de Augusto y la dinastía Julio-Claudia). De hecho podemos encontrar una fuente muy concreta de inspiración: el Doríforo de Polícleto, considerada una de las obras cumbre de la escultura clásica griega. Apreciamos cómo la postura del cuerpo es la misma creada por Polícleto, con el contrapposto tan característico que permitía romper con el estatismo de la etapa arcaica.

En el pecho, Augusto lleva una coraza en la que puede ver un relieve con imágenes alegóricas que hacen referencia a las vistorias militares del emperador. Igualmente, a sus pies, podemos ver a Cupido, que hace referencia a la descendencia de Augusto de la diosa Venus. Esta utilización del relieve como medio de propaganda es otra de las características del arte romano.

En resumen, podemos decir que estamos ante una de las obras escultóricas más importantes del arte romano , en la que se une la tradición romana del retrato y el relieve narrativo junto con la búsqueda de la belleza ideal propia del arte griego.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Santa Sofía de Constantinopla



La imagen nos muestra el interior de la Basílica de Santa Sofía de Constantinopla, el edificio más importante  construido en el Imperio Bizantino. Dicha basílica fue mandada construir en el siglo VI por el emperador Justiniano, en pleno apogeo del Imperio.

La basílica de Santa Sofía está diseñada siguiendo una planta centralizada, característica del arte bizantino. Se trata de una planta cuadrada con cruz griega inscrita, en cuyo centro descansa una gran cúpula. Dicha cúpula se sostiene sobre pechinas que conducen el peso de la misma hacia las columnas. A su vez, dos semicúpulas actúan como contrafuertes contrarrestando el peso de la cúpula principal. Desde el exterior se puede apreciar claramente este sistema de semicúpulas y contrafuertes, que además permite crear el efecto de ligereza del conjunto.

La multiplicación de cúpulas es una de las características definitorias del arte bizantino. Prácticamente todos los edificios de este estilo artístico eligen este sistema para su cubierta. No se trata de una invención propia sino de un elemento aprendido del arte romano, del que el bizantino es heredero (no debemos olvidar que el Imperio bizantino es la continuación del Imperio Romano de Oriente), y que logran perfeccionar gracias a la invención de sistemas como las pechinas y las trompas.

El interior de la iglesia es igualmente característico del arte bizantino ya que utiliza para su decoración el mosaico y los mármoles de colores, dos técnicas igualmente aprendidas de Roma y llevadas a su esplendor durante este momento. En los mosaicos interiores predomina el color dorado potenciado por la luz que penetra por la base de la cúpula y que permite crear una atmósfera espiritual muy acorde con la función religiosa del edificio. Este uso del dorado será otro de los elementos característicos del arte bizantino que muestra la riqueza y el momento de esplendor que se vivió durante el siglo VI gracias al dominio de las rutas comerciales procedentes de oriente (seda, especias,...) y del Mediterráneo.

Como conclusión podemos destacar que Santa Sofía de Constantinopla es una de las construcciones más geniales de la Historia del arte. En ella podemos reconocer la tradición clásica romana tanto en los elementos constructivos y decorativos (columnas de orden clásico geometrizado, mosaicos, arcos de medio punto, cúpulas,...) como en el interés por la ingeniería y la matemática (algo que nos recuerda al reto arquitectónico del Panteón de Roma). Esta herencia clásica es especialmente importante dado que en el siglo VI en Europa occidental se había perdido prácticamente la tradición clásica por la llegada de los pueblos germánicos. Por este motivo, sólo persistirá esta complejidad arquitectónica en oriente. En el caso de las cúpulas, tendremos que esperar hasta el Renacimiento para recuperar esta técnica en occidente.

sábado, 10 de noviembre de 2012

VOCABULARIO

Aquí podéis consultar el vocabulario relativo a cada tema:

Vocabulario Tema 2: Prehistoria

Vocabulario Tema 3: Civilizaciones fluviales

Vocabulario Tema 4: Arte griego

Vocabulario Tema 5: Arte romano

Vocabulario Tema 6: Arte paleocristiano y bizantino

Vocabulario Tema 7: Arte islámico

Vocabulario Tema 8: Arte prerrománico

Vocabulario Tema 9: Arte románico

Vocabulario Tema 10: Arte gótico

Vocabulario Temas 12 y 13: Renacimiento

Vocabulario Temas 14 y 15: Barroco

Vocabulario Tema 16: Arte del s. XVIII

Vocabulario Tema 17: Artes plásticas en el siglo XIX

Vocabulario Tema 18: Vanguardias históricas

Vocabulario Tema 19: Arquitectura y urbanismo s. XIX y XX

Vocabulario Tema 20: Últimas tendencias

TEMAS

Aquí podéis consultar los esquemas de los temas:

Tema 1: Análisis e interpretación de la obra artística

Tema 2: Prehistoria

Tema 3: Civilizaciones fluviales

Tema 4: Arte griego

Tema 5: Arte romano

Tema 6: Arte paleocristiano y bizantino

Tema 7: Arte islámico

Tema 8: Arte prerrománico

Tema 9: Arte románico

Tema 10: Arte gótico

Tema 12: Renacimiento en Italia

Tema 13: Renacimiento en España

Tema 14: Barroco en Italia

Tema 15: Barroco en España

Tema 16: Arte del s. XVIII

Tema 17: Artes plásticas en el siglo XIX

Tema 18: Vanguardias históricas

Tema 19: Arquitectura y urbanismo s. XIX y XX

Tema 20: Últimas tendencias artísticas del s. XX


sábado, 6 de octubre de 2012

CRONOLOGÍA

Aquí podéis consultar la cronología básica para cada período que estudiemos.

ESTILO
PERÍODO
FECHAS
PREHISTORIA
PALEOLÍTICO
Hace aprox. 15.000 años

NEOLÍTICO
Hace aprox. 10.000 años

IBEROS, CELTAS,…
I milenio a.C.
MESOPOTAMIA
SUMERIO Y ACADIO
III milenio a.C.

BABILONICO
II milenio a.C.

ASIRIO Y PERSA
I milenio a.C.
EGIPTO
IMPERIO ANTIGUO
III milenio a.C.

IMPERIO MEDIO
1ª mitad del II milenio a.C.

IMPERIO NUEVO
2ª mitad del II milenio a.C.
GRECIA
Pº ARCAICO
Siglos IX al VI a.C.

Pº CLÁSICO
Siglo V a.C.

Pº POSTCLÁSICO
s. IV a.C.

Pº HELENÍSTICO
s. III-II a.C.
ROMA
ETRUSCO
s. VII – IV a.C.

ROMANO
s. III a.C. – V d.C.
PALEOCRISTIANO
PALEOCRISTIANO
s. I – V
BIZANTINO
BIZANTINO
s. V – XV
PRERROMÁNICO
VISIGODO
s. VI – VII

ASTURIANO
s. IX

MOZÁRABE
s. X – XI
HISPANOMUSULMÁN
CALIFAL
s. VIII – X

TAIFA Y ALMORÁVIDE
s. XI – XII

ALMOHADE
s. XII

NAZARÍ
s. XIII – XV
ROMÁNICO
ROMÁNICO
s. XI – XII
GÓTICO
PROTOGÓTICO
s. XII

CLÁSICO
s. XIII

MANIERISTA
s. XIV

FLAMÍGERO
s. XV
RENACIMIENTO
QUATTROCENTO
s. XV

CLASICISMO
1º tercio s. XVI

MANIERISMO
2ª mitad s. XVI
REN. ESPAÑOL
PLATERESCO
1º tercio s. XVI

PURISMO
2º tercio s. XVI

HERRERIANO
3º tercio s. XVI
BARROCO
BARROCO
s. XVII
ROCOCÓ
ROCOCÓ
1ª mitad s. XVIII
NEOCLASICISMO
NEOCLASICISMO
2ª mitad s. XVIII
ROMANTICISMO
ROMANTICISMO
1ª mitad XIX
REALISMO
REALISMO
2ª mitad XIX
IMPRESIONISMO
IMPRESIONISMO
1860 – 1900
POSTIMPRESIONISMO
POSTIMPRESIONISMO
1880 – 1910
VANGUARDIAS
VANGUARDIAS
1ª mitad s. XX

viernes, 5 de octubre de 2012

Pirámides de Gizah


Photo: Ricardo Liberato                                

En la imagen observamos el conjunto funerario de las Pirámides de los farones Keops, Kefrén y Micerinos en Gizah pertenecientes al Imperio Antiguo egipcio (III milenio a.C.). Junto a ellas podemos ver otras pirámides escalonadas de menores dimensiones.

La pirámide como forma de enterramiento surgió durante el Imperio antiguo como una evolución de la mastaba. Ésta consistía en una pirámide truncada en la cual se contruía una cámara para depositar el cuerpo del difunto y un o varias capillas para ofrendas. La superposición de mastabas por parte del faraón Zoser dio lugar a una nueva tipología de tumba: la pirámide escalonada, precedente de las pirámides clásicas. Éstas surgen como intento de diferenciar a los faraones de sus súbditos y realzar su poder.

Las pirámides están realizadas en piedra caliza que antiguamente parece que estaba recubierta de otros materiales decorativos, posiblemente mármol y electrón en la parte superior. Dichos materiales, junto con las riquezas del interior se perdieron durante las etapas posteriores. Los frecuentes saqueos de este tipo de enterramiento que se produjeron durante los períodos intermedios llevaron a los egipcios a abandonar este modelo de tumba y sustituirla por los hipogeos: tumbas excavadas en la roca con la entrada oculta.

Las dimensiones y majestuosidad de estas construcciones nos da una idea de la importancia que le concedían los egipcios a la vida de ultratumba. Según sus creencias, el cuerpo debía ser preservado para posibilitar la vida eterna, y debía ser acompañado en el enterramiento de todos los objetos personales del difunto. Por este motivo se realizaba la momificación de los cadáveres y se les acompañaba de riquísimos ajuares.

Las pirámides se encuentran, como es habitual en el mundo egipcio, en una necrópolis situada en la margen izquierda del río Nilo, al oeste del mismo, que es el lugar que éstos asociaban a la muerte.

Relieve de Ur-Nina




La imagen se corresponde con el relieve de Ur Nina, una pieza escultórica perteneciente al arte mesopotámico, en concreto al período sumerio (III milenio a.C.). En ella se muestra al rey Ur Nina, celebrando la construcción de un templo.

El relieve se compone de dos escenas sucesivas. En la parte superior, el rey porta la cestilla con la arcilla para fabricar el primer ladrillo del templo. Se encuentra acompañado de un sacerdote del templo y de sus hijos. En la parte inferior se muestra el banquete posterior. En él se ve al rey sentado con la copa en alto; tras él su copero o mayordomo y sus hijos delante, con las manos en el pecho en posición de respeto. Todos los personajes llevan la faldilla de lana y la cabeza rapada, indumentaria típica del mundo sumerio.

Completando la escena podemos apreciar escritura cuneiforme relatando los hechos que se representan en el relieve.

La tablilla es una muestra representativa del arte sumerio, en el que se puede apreciar la utilización de la perspectiva jerárquica (el rey, personaje más importante, se representa con un tamaño claramente superior al de los demás personajes), procesionalidad (los personajes se sitúan uno tras otro, prescindiendo de la profundidad o paisajes), isocefalia (todas las cabezas a la misma altura) e hieratismo (solemnidad y ausencia de expresión).

Se trata de una obra en la que apreciamos la falta de naturalismo de las figuras y la escasa captación anatómica. Más bien hay cierto esquematismo en la representación de las figuras. Tendremos que esperar a etapas posteriores, como la acadia, y muy especialmente la asiria para encontrar esta captación anatómica y la expresión de sentimientos, como es el caso del relieve de la Leona herida.

Altamira



La imagen muestra un fragmento de las pinturas rupestres de la cueva de Altamira, realizadas durante la etapa paleolítica hace unos 15.000 años. Estas pinturas corresponden a la Escuela franco-cantábrica, que se extiende por el norte de la Península Ibérica y sur de Francia.

Dichas pinturas se realizaban directamente sobre la roca del interior de las cuevas utilizando pigmentos naturales mezclados con grasa animal u otras sustancias. Los colores empleados, por tanto, son el ocre, rojo, negro o blanco, obtenidos de elementos como la sangre, arena, carbón o yeso. En muchas ocasiones, como la que podemos apreciar en la imagen, dichas representaciones se realizan aprovechando los salientes y entrantes del muro para ofrecer mayor realismo. En este caso, se puede apreciar cómo dicho relieve resalta las patas traseras del animal.

La escuela franco-cantábrica se caracteriza, como podemos ver en esta imagen, por utilizar temática preferentemente animal, sin formar escenas, normalmente de fauna relacionada con la caza, como mamuts, bisontes o ciervos. Por este motivo se ha planteado la hipótesis de que estas imágenes estuvieran relacionadas con rituales de caza y tuvieran una finalidad mágico-religiosa. Normalmente se encuentran en el interior de las cuevas, en zonas empleadas como santuarios probablemente.

Podemos apreciar el gran realismo de las figuras, y el detalle con que se han representado las patas, ojo o cornamenta. Igualmente se ve cómo estos animales se yuxtaponen sin formar escenas y, habitualmente sin que aparezca la figura humana, a diferencia de lo que sí sucederá en la escuela levantina en el período mesolítico.